jueves, 5 de junio de 2008

JAG MATAN TORÁ - SHABUÓT


ALREDEDOR DE LA TORÁ
Rabino Amram Anidjar

Cuando Dios bajó a entregar la Torá, lo hizo rodeado de un ejército de ángeles, bien organizados y ordenados. Bené Israel cuando vieron la forma en que los ejércitos de Dios estaban organizados, le pidieron a Moshé que también los organizara a ellos de una forma ordenada y unida. Dios, en esta Parashá, le dió instruccciones a Moshé de cómo organizarlos. Tres de cada lado del santuario, de tal forma que estuviera rodeado por los cuatro costados, así como lo estaba Dios en la entrega de la Torá.Moshé, por un momento, llegó a pensar que las tribus iban a empezar a pelear por el lugar en el que se iban a ubicar. Tal vez todas iban a querer estar en el norte, o en el este, etc. Pero, Dios lo tranquilizó diciéndoles que las tribus se iban a ubicar alrededor del santuario, de la misma manera en que los hijos de Yaakov levantaron su campamento. Es decir, Zebulún, Yisajar y Yehudá por un lado. Binyamín, Efraim y Menashé por el segundo costado. Dan, Asher y Naftali por el tercer lado y Reubén, Shimón y Gad por el cuarto costado.Así fue como se ubicaron en el desierto. La pregunta que surge ahora es: ¿Qué fue lo que determinó que, por ejemplo, Reuben y Gad estuvieran juntos o Yehudá con Yisajar también?Explican los comentaristas, según una Guemará que dice que Dios no reposa su shejiná (providencia) sino en aquellos que reúnen las siguientes cuatro cualidades: Rico, sabio, fuerte y humilde.Por eso, Yehudá, Yisajar y Zebulún estaban reunidos en el mismo lado, ya que los tres eran sabios. Yehudá era sabio en cómo liderizar un pueblo, Zebulún era sabio en los negocios e Yisajar era sabio en la Torá.Del otro lado del santuario estaban los fuertes, Binyamín, Efraim y Menashé, tal y como lo dijo el salmista: “Lebené Efraim, Menashé Ubinyamín Orerá Gueburateja – A los descendientes de Efraim, Menashé y Binyamín les despertó tu fuerza” (Tehilim ). Además que la tribu de Menashé se destacó por ser siempre la pionera del desierto.Dan, Asher y Naftali eran los ricos y estaban ubicados en otro lado del santuario. La Torá dijo de Asher: “Shemená Lajmó – Se engordó su pan”, símbolo de riqueza. También es sabido que todos los reyes de Israel se casaban con las hijas de Asher, porque eran muy bellas, “Vehu Yitén Maadanei Melej – Y él daba los placeres de los reyes” ( ), demostrándonos las riqueza que poseía la tribu de Asher. Naftali también era una tribu acaudalada. El tratado de Meguilá (6a) explica que las demás tribus envidiaban a Naftali por la ubicación geográfica que obtuvo. “Naftali Al Meromé Sadé – Naftali estaba en las alturas de los campos”, es decir, que obtuvo campos muy grandes para cosechar y viñedos. También los de Dan eran gente de dinero, ya que poseían muchísimo oro. Tanto así que en los días de Yerobham Ben Nabat, como les sobraba tanto, hicieron un becerro de oro.Reubén, Shimón y Gad se caracterizaban por ser personas humildes, estaban establecidas juntas. Cuando a Reubén le quitaron el sacerdocio y se lo dieron a Levy, se calló y no dijo nada. Cuando le quitaron el reino y se lo dieron a Yehudá, se calló y no dijo ni una sola palabra. Cuando le quitaron la primogenitura y se la dieron a Yosef, se calló y no dijo nada. Era muy humilde y aceptó, diciendo: Si Dios me lo quitó, es porque no soy el más adecuado, o porque hay mejores que yo. Shimón era la tribu más pobre. Se dedicaban a ser maestros de niños y ni siquiera un pedazo de tierra en Israel les dieron, por lo que tuvieron que unirse a Yehudá. Gad siempre fue comparado al talón, que es el símbolo de la humildad, ya que está ubicado en la zona más baja del cuerpo y así de esta manera se terminó de completar el círculo de tribus que rodeaban al santuario.La Torá nos insinuó que debemos reunir las cuatro cualidades mencionadas anteriormente, para garantizar que la shejiná repose entre nosotros. Así como las tribus lo lograron, al dividirse en cuatro grupos de tres, reunieron todos juntos esas características especiales que provocaron que la shejiná reposara sobre ellas.La pregunta que nos surge a todos es: ¿Acaso hay que ser millonario para que Dios esté junto a nosotros?, ¿Acaso hay que ser fuerte, asistiendo al gimnasio? ¿Hay que ser sabios, pero si no lo somos, qué pasa?Por eso, Maimónides ( ) explica según una Mishná en Pirké Avot, que no es así como se entienden las cosas, sino: “¿Quién es el rico? Quien se alegra con lo suyo. ¿Quién es el fuerte? No quien conquista aldeas, ciudades y países, sino quien domina sus deseos. ¿Quién es el sabio? Quien aprende de los demás, quien piensa que todavía le falta mucho por saber. ¿Quién es el humilde y por eso respetado? Quien da honores y no los busca.Por eso, el que se alegra con lo que tiene, domina sus deseos, estudia siempre y honra a los demás, tiene garantizado que la shejiná, la providencia divina, reposará siempre en él.¿Cómo se pueden alcanzar a esas cualidades? La respuesta la encontramos dentro de nosotros. Al igual que la creación fue hecha de cuatro elementos básicos, así también el hombre esta compuesto de esos cuatro elementos, que son: aire, agua, tierra y fuego. Cada uno de ellos simboliza una de las características mencionadas anteriormente.El fuerte es como el fuego. Es decir, quien controla sus deseos es el fuerte, y los deseos son como el fuego, tal y como lo decimos en Yom Kipur: “Hashem Tislaj Lanu Ki Hu Miesh Veanu Mi Basar Vadam - Dios perdónanos, porque el Yetzer Hará es de fuego y nosotros somos de carne y hueso. Entonces, ¿cómo vamos a controlar a ese fuego que nos cocina y nos come vivos? La respuesta es, convirtiéndonos en fuego, estudiando Torá, la Torá es comparada al fuego: “ “, y así es como podremos conquistar al Yetzer Hará. La Guemará de , dice: “Barati Yetzer Hará, Barati Lo Torá Tablín – Cree al Yetzer Hará, pero la Torá es su antídoto”. Solamente con el fuego controlaremos el fuego de nuestros deseos, y seremos fuertes.¿Ahora, cómo podremos ser humildes? Utilizando el elemento de tierra que todos poseemos. Sobre la tierra todos pisan, hasta el día que ella pise sobre todos. La Guemará dice que no debemos ser techos, donde nadie puede llegar, sino que seamos suelos, porque el día en que se caiga la casa, el techo se quebrará, pero el suelo quedará. Cuando la persona se acostumbra a ser techo, la caída duele más.Dios le dijo a los orgullosos que juntos no podían convivir, bajo el mismo techo. Una vez un rabino muy importante llegó a una ciudad, lo fueron a recibir dos personas: el rabino de la ciudad quien era demasiado orgulloso y una persona sencilla que ni siquiera guardaba el Shabat, ni comía Kasher. Ambos le empezaron a suplicar al rabino recién llegado, que se hospedara en su casa. El hombre que no era Kasher, se organizó de tal forma que no hubiera problemas con la comida y la casa del rabino era totalmente Kasher. Sin embargo, el huésped tan importante decidió irse a la casa del hombre sencillo, con tal de no ir a casa del rabino orgulloso. Le preguntaron el por qué de su decisión, y dijo que Dios reposa, incluso con el impuro. Pero al orgulloso, no lo puede ni ver. Si hay un orgulloso, Dios no está ahí. Por lo tanto, prefiero estar con Hashem.Moshé fue el mejor ejemplo de humildad y por eso la shejiná siempre estaba con él. Si también reunimos esta cualidad, estaremos garantizando que la shejiná repose entre nosotros.La sabiduría se compara al agua. Cuando aprendemos de los demás, estamos llenándonos, como un pozo de agua que se llena de las lluvias, de un manantial interno o de un canal que corre cerca y gota a gota se va llenando.Las nubes se llenan de aguas evaporadas, del mar, de un vasito de té, etc. Así es nuestra sabiduría. Si estamos dispuestos a aprender de los mayores, de los pequeños, de los pobres, o como dijo el rey David: “Mikel Melamedai Hiscalti – De mis alumnos aprendí más”, entonces será cuando verdaderamente seremos sabios.Hubo rabinos para los que cualquier detalle representaba una lección de ética, una moraleja para la vida. Una vez, el Jasón Ish iba caminando con sus alumnos por Bené Berak; era la época en que estaban colocando postes de luz en las aceras de las calles. Cuando llegaron, justo bajo el foco de luz, el rabino les dijo: Cuando estaba lejos del foco, mi sombra era muy grande, a medida que me iba acercando se iba haciendo más pequeña, hasta que llegué al foco y ahora ni siquiera tengo una sombra. Así nos ocurre, cuando estamos lejos de Dios. Creemos que somos muy grandes y a medida que nos acercamos a Él nos vamos empequeñeciendo, pero cuando realmente estamos bajo su luz, vemos que no somos nada y que no sabemos nada.El agua es el elemento que nos enseña cómo aprender de todos, llenar nuestro pozo de sabiduría, con el agua de la Torá: “Kol Tzamé Yeleju La Mayim – Todos los sedientos vayan al agua”, refiriéndose al agua de la Torá.El aire es el símbolo de las riquezas. El aire está compuesto de diferentes tipos de gases, uno de ellos es el oxígeno, que abarca el 20% del total de gases, ¿Qué pasaría si hubiera 60%, en vez de un 20%? Si prendiéramos un fósforo, explotaríamos todos. Entonces, al igual que en el aire está todo medido, perfectamente, el dinero de la persona también lo está. Si poseemos más de lo que nos corresponde, haríamos muchas tonterías. Si fuera menos, nos ahogaríamos ya que no sería suficiente. Lo que poseemos es exactamente lo que Dios consideró que necesitamos. Así como lo dice la Mishná en Pirké Avot: ¿Quién es el rico? Quien se alegra con lo suyo.“Vimos que los cuatro elementos de la creación, nos vienen a insinuar las cuatro características que nos garantizan la presencia de Dios entre nosotros. Por eso nuestra Parashá nos enseñó la ubicación de las tribus alrededor del santuario, para que nosotros en nuestras vidas privadas, también estemos rodeados de estas cualidades y seamos dignos de recibir la providencia divina entre nosotros. Amén.”

jueves, 15 de mayo de 2008

LAG BAOMER

La luz de la vela...

Rab Obadia Talgam

Es famosa la costumbre en todas las Kehilot del mundo, especialmente Kehilot Sefaradíot, de prender muchos Nerót en la noche de Lag Baomer, Leiluy Nishmát de los Tzadikim y especialmente de Rabi Shimón Bar Yojay…

¿Qué tiene de especial un Ner? ¿Por qué se paga tanto con tal de prender un Ner en Lag Baomer???

Está escrito: “Ner Hashem Nishmát Adam” Lo que significa: La vela de D-s es el alma de la persona.
Cuenta la Guemará: Un bebe cuando se encuentra en el vientre de su madre, estudia Torá todo el tiempo, mientras una vela prendida posa sobre su cabeza y se mantiene con una Neshama Tehorá. Aquella vela es tan luminosa como para que este bebé pueda ver desde una punta del mundo hasta la otra punta, y no solo de este mundo sino también del mundo venidero [Olam Habbá]. Por un lado ve a los Tzadikím con coronas llenas de fuego muy iluminosas, mientras por el otro lado se ve la misma luz, solo que ésta viene del fuego del infierno…
Antes de salir al mundo le dicen a este bebé, que no podrá salir hasta que no jure, que está conciente de la Neshamá Tehorá que le dieron y se compromete a cuidarla de todo lo malo para ella…

Quiere decir que una persona posee, aquella luz divina, esta puede ser positiva como puede ser negativa, todo depende para qué y para quien se usa…

¿Cuál es la raíz de esa luz?

Está escrito que el primer día D-s creó la luz a lo que llamo DÍA y el cuarto día creó el sol. Aquí surge la siguiente pregunta: Si el primer día ya hubo luz, quiere decir que ya existía el sol, si es así, ¿por qué dice que fue creado el cuarto día?...
Sobre esto responden nuestros Jajamím, que no tiene nada que ver la luz del primer día con el sol del cuarto día, son dos creaciones diferentes, y no solo eso, sino que la luz del primer día mucho más potente que la luz del Sol.
Al ver el Creador que van a existir en el mundo gente equivocada y no serían dignos de usar esa luz, decidió reservar la luz para los Tzadikim.. la que llamaron “Or Haganúz”, -la Luz Oculta- y esta luz es la que aporta la gran visión de los Tzadikim para ver más lejos de lo que nosotros vemos. Y es la misma sublime luz que tiene aquel Ner que posa sobre el bebé dentro del vientre de la madre.
Rabi Simón bar Yojay, que era un ser humano igual que nosotros, llegó en su vida al nivel de disfrutar de aquella luz tan sagrada. Su alumno Rabi Abbá, comentó que en las últimas horas de su vida les enseñó los secretos más sagrados de la Torá.. Hasta que llegó un momento en que ya no lo veíamos de tanta luz que lo rodeaba..y en esa instancia subió su alma al Shamaim, y regresó a su estado original de Ner Neshamá. Es decir que se fue del mundo siendo tan Kadósh como estaba en el vientre de su madre.
Esto es lo que dijimos “La vela de Hashem es el alma de la persona”. Aquella persona que cuida con pureza su alma , logra mantener prendida la vela de Hashem.
Por esta luz tan potente que acompañó a Rabi Shimón toda su vida.. y en especial al irse de este mundo en la fecha de Lag Baomer, acostumbramos a prender muchos Nerót para rememorar de alguna manera aquella Luz de Kedusha y de alguna forma también recibir la Berajá de aquella luz.
Que por el Zejut de estos Tzadikím, Boré Olam ilumine nuestros caminos para mantener intacta en nuestro interior –por muchos años, con salud- nuestra vela... el alma.!

jueves, 27 de marzo de 2008

LAS DIEZ PLAGAS

RABINO AMRAM ANIDJAR

LAS DIEZ PLAGAS


Antiguamente hubo muchísimos “ateos bíblicos”, es decir, científicos, arqueólogos e historiadores, que rechazaron la posibilidad de que el Pueblo de Israel haya estado en Egipto, las diez plagas, la partición del mar, la revelación del Monte Sinaí, etc. Pero algo ha ocurrido recientemente: de pronto ellos mismos empezaron a tratar de explicar cómo ocurrió exactamente todo eso con “teorías” como la de la marea baja, el volcán que hizo erupción a 1 500 kilómetros de distancia y cuyas cenizas causaron que el cielo se oscureciera, y el cual también provocó que las aguas del mar se volvieran rojas, un eclipse, un tsunami, etcétera.
Otras “tonteorías” hablan de fenómenos naturales que, afirman, fueron “aprovechados” por Moshé para decir que Dios estaba mandando mensajes, o que era un ilusionista que hizo ver al pueblo lo que él quiso que vieran; y el colmo: lo último que acabo de escuchar es la teoría de un profesor de la Universidad de Jerusalem, quien afirma que en el Monte Sinaí simplemente sucedió que Moshé, y todos los 600 mil judíos, estaban drogados y experimentaron alucinaciones. Al final de este capítulo ampliaremos sus declaraciones al respecto.
Ante todo esto, estoy obligado a preguntar: ¿qué está pasando últimamente? ¿Por qué los científicos ateos no siguen sólo negando todo, y ya? Suenan más ridículas estas falsas teorías que la simple negación de los hechos. ¿Por qué se esfuerzan en explicar estos hechos como fenómenos naturales o mágicos, y no dicen, como solían hacerlo, “es mentira, nunca ocurrió”?
Yo les revelaré el secreto; en realidad es algo muy simple: se han descubierto tantas pruebas y objetos arqueológicos, como les mostraré a continuación, que muchos de esos “especialistas” ya no pueden negar que sí estuvimos allá, que sí ocurrieron las diez plagas, etc., si incluso los más ateos ya lo reconocen. Por tanto, lo único que les queda por hacer es explicar los hechos de una forma lógica y no milagrosa, ya que para ellos no hay un creador.
Pero, en verdad, no importa. Aunque no quieran, ya están más cerca. Unos cuantos kilómetros más y llegarán a la verdad.
Veamos, entonces, cuáles son esos hallazgos y pruebas que causaron que ellos reconocieran su error y que nosotros afirmemos nuestra fe.


La Torá dice…

Después de un largo tiempo en que el Pueblo de Israel permaneciera en Egipto, “se levantó un rey nuevo”, es decir, una nueva dinastía, que no quiso reconocer la aportación de Yosef (Imhotep) y empezó a discriminar y a esclavizar a los judíos, y hasta matar a sus recién nacidos. Todo terminó con el nacimiento especial de Moshé, quien creció en el palacio de Paró hasta que Dios le ordenó (luego de escapar por haber matado al egipcio en defensa de dos de sus hermanos israelitas) que regresara a Egipto, que con la ayuda de Dios realizara las plagas y sacara a sus hermanos de la esclavitud, no sin antes llevar una gran devastación a los egipcios y a sus dioses por todo lo que habían hecho contra Israel (Shemot, capítulos 1 y 2).


¿ASÍ FUE?


Ubicando a Paró

¿Quién es el Paró que nos esclavizó? Hasta ahora la mayoría de los historiadores nos habían enseñado que se trataba de Ramsés II, pero al no hallar ninguna evidencia en los registros de su época que se parezca a nuestra historia, concluyeron que estábamos mintiendo. Pero ya expliqué el error del calendario oficial, basado en los dudosos escritos de Manetón.
Hoy, a la luz de las investigaciones de Velikovsky y sus partidarios, se ha descubierto quiénes fueron los verdaderos faraones con los que tuvimos contacto en esos tiempos.
La construcción de las pirámides se inició durante el reinado de la tercera dinastía y continuó con mucho mayor empeño en los días de la cuarta dinastía, desde el rey Sanfaro, quien fue el que empezó a construir las pirámides más grandes, pero, en lugar de ser escalonadas, eran de caras triangulares y lisas. De acuerdo con ésta, la verdadera historia, él fue quien dio comienzo a la dura esclavitud, la cual continuó en el reinado de sus hijos Jufo, Jafra y Manjura. Este último fue el faraón sobre el que cayeron las diez plagas.
En los tiempos del rey Sanfaro se adoraba al dios Itón y él agregó al dios Ra; por tanto, construyó dos grandes pirámides, que según nuestra Torá, se llamaban Pythom y Remeses, por los nombres de esos dioses: Pythom por el dios Itón y Rameses, por el dios Ra.
Jufo, quien fue el que construyó la pirámide más grande, en la tradición egipcia es considerado como el rey más cruel que existió y quien utilizó muchísimos esclavos para hacer sus obras. De Manjura, el último de la dinastía, sabemos que, a su fallecimiento, no fue sucedido por su hijo primogénito, ya que murió en las manos de su padre. Ello encaja con lo que dice nuestra historia: que el hijo de Paró murió en la plaga de los primogénitos.
Otro dato interesante sobre Manjura es que, a pesar de que en su época la adoración por el dios Ra estaba en su pleno apogeo, de repente los egipcios dejaron de creer en él. También eso cuadra con nuestra tradición: en ella se narra que Paró advirtió a Moshé, antes de que el Pueblo de Israel saliera de Egipto: Re u Ki Raa negued penejem (Shemot 10:10), “Les advierto que van a morir, ya que el dios Ra está enfrente de ustedes”. Por tanto, cuando Israel triunfó sobre el ejército egipcio gracias a su Dios, el dios Ra “perdió credibilidad” ante los egipcios y sólo después de varios años volvieron a retomarlo.
Después de ubicar a la verdadera dinastía de faraones que esclavizaron a los israelitas, resulta más fácil encontrar las pruebas, pues ya es evidente que hasta ahora todos estuvieron buscando en el lugar incorrecto.


Los papiros hablan...

En un papiro denominado Papirus Brooklyn se registra una orden real por la cual un grupo de esclavos debía ser trasladado de una zona a otra en Egipto. Lo interesante de este papiro es que, en el reverso, están escritos los nombres de varios esclavos. Entre ellos se hallan Isajar, Asher, Shifra, Menajem… que son, claramente, nombres hebreos. Además, en la parte inferior del texto se lee que estos esclavos eran afiro. Explica el profesor David Rohl, en su obra La Biblia: mito o realidad histórica, que este papiro habla de esclavos judíos y que afiro quiere decir “hebreo”. Como prueba de ello, señala que hasta nuestros días los pobladores de Egipto no saben pronunciar bien la letra f y la cambian por b. Esto da pie a una nueva lectura de la palabra: si trasponemos las letras, en lugar de afiro dice abiro, que se parece más a la palabra “hebreo”.
El profesor Rohl revela luego otro interesante hallazgo en una zona llamada Awariz, que hoy en Egipto se llama Tel Ed-Dabba, que según él y otros grandes arqueólogos es la región de Goshen, mencionada en la Torá como el lugar en que habitó Israel, es decir, Yaacob y sus hijos, en Egipto.
Rohl encontró allí varias fosas comunes antiguas, en las que 65% de los restos óseos pertenecían a esqueletos de bebés hasta de 18 meses de edad. Traduzcamos el significado de este descubrimiento: lo que no pudieron explicar los demás científicos fue explicado con facilidad por el profesor Rohl. Y esto está relacionado de manera directa con la historia judía, pues en la Torá se narra que los bebés judíos fueron asesinados en masa debido a la profecía de los magos de Paró respecto a que iba a nacer un niño especial que derrocaría a esa dinastía.
Increíblemente, la leyenda egipcia relata que un mago se presentó ante el rey Jufo (el abuelo de Paró Manjura) y le dijo que había una mujer llamada Ratzadedet que llevaba en su vientre a un niño que dominaría a Egipto. El rey, conforme a esa leyenda, se enfureció, pero el mago mitigó su furia diciéndole que eso no pasaría en sus días, sino en la época del hijo de su hijo (Manjura). Termina la leyenda contando que eso pasó y que, cuando el niño profetizado nació, su cuerpo brillaba como el oro y que la esclava que corrió a informar al rey del suceso fue devorada por un cocodrilo, para salvación del niño.
Esto se parece mucho a lo escrito en los midrashim (los tratados de la Torá oral basados en lo que se halla en la Torá escrita): “Paró soñó con una balanza en uno de cuyos platos estaba la imagen de todo Egipto y, en el otro, un bebé hebreo. Y pesaba el bebé más que todo Egipto. Al pedir la interpretación a los jartumim, éstos le advirtieron que iba a nacer un bebé que iba a afectar muchísimo a Egipto”. Cuando nació Moshé, todo él irradiaba una luz especial (Talmud, Sotá 12:1), lo que de seguro ellos denominaron “como oro”. Culmina el midrash relatando que cuando la hija de Paró bajó con sus sirvientas al Nilo y encontró al bebé en una cesta que flotaba sobre las aguas, una de sus sirvientas corrió para delatarla ante Paró por haber salvado a un niño hebreo, pero bajó el Ángel Gabriel y la mató.
Quizás el ángel tomó la forma de un cocodrilo que, dicen nuestros Sabios, causó la muerte de la sierva de la Bitiyá (Sotá 12:1).


Papirus Ipuver

En 1828, el Museo de Leyden, en Holanda, adquirió un papiro (número de catálogo 344) llamado Ipuver, por el nombre de quien lo escribió, un sacerdote de la época de los faraones. El Papirus Ipuver está escrito por sus dos lados, tiene 17 páginas compuestas en su mayoría de 14 líneas, la mayoría de las cuales son ilegibles por el desgaste del tiempo y están incompletas, pero todavía se ven claramente muchas líneas muy bien escritas.
Desde que este papiro fue encontrado se realizaron muchos esfuerzos para traducirlo, pero sólo hasta 1909 el especialista Allan H. Gardiner pudo hacerlo. Después de varios años, en 1950, el profesor Immanuel Velikovsky revisó esos documentos traducidos y se asombró por el paralelismo entre lo escrito en el papiro y lo registrado en la Torá. Señala Velikovsky: “Busqué una fuente confiable para la traducción de ese papiro y lo encontré en la obra de Allan Gardiner. Cuando me di cuenta de lo que se trataba, lo envié a los profesores británicos Goan Grasteng y Aish Jaftulong para que lo examinaran. Y la respuesta decía: ‘Se parece mucho a lo escrito en la Biblia’”.
A continuación veremos algunos fragmentos de la traducción de Gardiner y demostraremos su paralelismo con lo que dice la Torá.

Papirus Ipuver
La plaga de la sangre:
1. “Plaga en toda la tierra… sangre por todos los sitios… El río es sangre…” (hoja 2, líneas 5 y 6). “La gente evita beber… las personas están sedientas de agua… estas son nuestras aguas… esta es nuestra riqueza… ¿Qué haremos…? Todo está acabándose” (hoja 2, línea10).

La Biblia
La plaga de la sangre
1. “Y hubo sangre en toda la tierra de Egipto… y se convirtieron todas las aguas que había en el río en sangre… y apestaba el Nilo… y excavaban los egipcios alrededor del río para buscar agua para beber, ya que no podían beber de las aguas del río…” (Shemot 7:18-22).

Papirus Ipuver
La plaga de la peste
2. “Todos los animales, su corazón está llorando… el ganado está muriendo…” (hoja 5, línea 5).

La Biblia
La plaga de la peste
2. “Si no nos liberas, la mano de Dios castigará a tus ganados, los que están en los campos, también a tus caballos, burros y camellos… Tu vacuno y tu ganado sufrirán de una peste muy pesada…” (Shemot 9:1-6).

Papirus Ipuver
La plaga del granizo
3. “Los árboles se destruyeron… los portones y las columnas y las paredes se quemaron con el fuego… Egipto está llorando… el palacio real perdió sus ganancias… no hay frutas, no hay cosecha… ¡Qué extraño, si a él pertenecen el trigo y la cebada, los patos y los peces…! Oh, sí, todo se arruinó… Lo que se veía ayer, ya no se ve hoy…” (hoja 4, línea 14).

La Biblia
La plaga del granizo
3. “‘Mañana como a esta hora mandaré granizo pesado como no lo hubo jamás en Egipto…’ Y extendió Moshé sus manos al cielo y Dios causó tormentas y cayó el granizo junto con fuego… Y golpeó el granizo a Egipto… y destruyó lo que había en el campo, desde hombres hasta animales…” (Shemot 9:23-26). “Lo que rompía el granizo, quemaba el fuego…” (Midrash).


Papirus Ipuver
4. “Observa el ganado. Fue abandonado y no hay quien lo reúna… Cada uno busca sólo los que están marcados con su nombre…” (hoja 10, línea 3).


La Biblia
4. “‘Te aconsejo —dijo Moshé a Paró— que el que teme de la palabra de Dios y sabe que así ocurrirá mañana, que corra y recoja su ganado del campo… para que no muera en esta plaga…’ Aquellos súbditos de Paró que creyeron en la palabra de Dios corrieron al campo y recogieron su ganado…” (Shemot 9:19-22).

Papirus Ipuver
La plaga de las langostas
5. “¡Ay, ay, ay…! La cosecha fue arrasada en todos los lugares… no puede encontrarse fruta ni verdura… ¡Uy, uy, uy…! Hoy, ¿a dónde está todo lo que veíamos ayer?” (hoja 5, línea 12).

La Biblia
La plaga de las langostas
5. “Dijo Dios a Moshé: ‘Extiende tus manos al cielo y vendrán las langostas… Comerán toda la hierba de la tierra y toda verdura y fruta del árbol… Todo lo que sobreviva al granizo se extinguirá con las langostas…’. Y no quedó verdura ni fruta en los campos de la tierra de Egipto…” (Shemot 10:4-15).

Papirus Ipuver
La plaga de los primogénitos
6. “¡Ay, qué dolor! Los hijos de los príncipes fueron estrellados contra las paredes… están tirados, muertos en las calles… las paredes de las prisiones se derrumbaron… En cada lugar se ve cómo unos entierran a sus hermanos… Hay un llanto muy grande en Egipto… Sí, el grande y el chico están clamando: ‘¡Ojalá y me muera…!’. ¿Acaso este es el fin del ser humano…? Ojalá y cese la tierra este desorden… las ciudades se destruyen… la elite de Egipto se corrompió… todo se destruye…” (hoja 6, líneas 3, 12, 30).

La Biblia
La plaga de los primogénitos
6. “Y fue a medianoche y Dios castigó a todos los primogénitos de Egipto… desde el primogénito de Paró hasta los primogénitos comunes… Y se levantó Paró en la noche, él y sus sirvientes, y hubo un grito muy fuerte en Egipto… No hubo casa en la que no enterraran a un muerto… Y llamó Paró a Moshé y a Aharón y les dio la libertad de salir de la prisión egipcia… y se apresuraron los egipcios a liberarlos, porque dijeron: ‘Todos vamos a morir’…” (Shemot 12:29-33).

Papirus Ipuver
El botín
7. “Observa cómo los esclavos dan órdenes a los señores egipcios, sin temer de ellos… Oro y diamantes y piedras preciosas y plata están poniéndose sobre sus cuellos las sirvientas…”

La Biblia
El botín
7. “Y dijo Dios: ‘Cuando salgan, no salgan con las manos vacías… y que las judías pidan a sus vecinas y dueñas objetos de plata, oro, ropa costosa, y pónganselo sobre ustedes y sobre vuestros hijos, cobrándoles el maltrato que les han hecho…’. Y el pueblo de Israel hizo lo que Dios les ordenó y pidieron prestado de los egipcios oro y plata…” (Shemot 12:35).

Papirus Ipuver
La columna de fuego
8. “Mira, mira… la columna de fuego llega hasta el cielo y camina al frente de nuestros enemigos…” (hoja 7, línRespecto a la plaga de la oscuridad se halló un testimonio interesante: cierto día de los años sesenta del siglo XIX, un extranjero paseaba a las afueras de la ciudad de El-Arish, junto a lo que es hoy la frontera entre Israel y Egipto, y vio una lápida hecha de granito, con jeroglíficos antiguos, que le llamó mucho la atención. Increíblemente, los habitantes locales la usaban como parte de un comedero para los animales.
La piedra fue transportada al Museo de Ismaelía, en Egipto, donde fue denominada “el monolito de El-Arish”. En 1890 se iniciaron los estudios para descifrar lo que estaba escrito en ella. Tiempo después, la traducción final asombró a muchos creyentes de la Biblia, ya que prácticamente estaba describiendo la plaga de la oscuridad y, al parecer, un poco de la persecución de los judíos por los egipcios hasta el Mar Rojo (ver el libro Ages in chaos, así como Y la verdad absoluta, pág. 195).Comparemos brevemente ambos textos:ea 1).

La Biblia
La columna de fuego
8. “Y Dios caminaba delante de ellos en el día en una nube y en la noche en una columna de fuego para guiarlos e iluminarles el camino…” (Shemot 13:21).

Respecto a la plaga de la oscuridad se halló un testimonio interesante: cierto día de los años sesenta del siglo XIX, un extranjero paseaba a las afueras de la ciudad de El-Arish, junto a lo que es hoy la frontera entre Israel y Egipto, y vio una lápida hecha de granito, con jeroglíficos antiguos, que le llamó mucho la atención. Increíblemente, los habitantes locales la usaban como parte de un comedero para los animales.
La piedra fue transportada al Museo de Ismaelía, en Egipto, donde fue denominada “el monolito de El-Arish”. En 1890 se iniciaron los estudios para descifrar lo que estaba escrito en ella. Tiempo después, la traducción final asombró a muchos creyentes de la Biblia, ya que prácticamente estaba describiendo la plaga de la oscuridad y, al parecer, un poco de la persecución de los judíos por los egipcios hasta el Mar Rojo (ver el libro Ages in chaos, así como Y la verdad absoluta, pág. 195).Comparemos brevemente ambos textos:
En el monolito se lee:
1. “La tierra fue castigada… mala fue su suerte… mucho alboroto hay en el palacio… Durante nueve días nadie pudo moverse… Durante esos días, hubo una catástrofe tan grande que no podíamos ver uno al otro, ni a nuestros ídolos…”

La Torá:
1. “Y extendió Moshé sus manos hacia el cielo y hubo oscuridad absoluta en todo Egipto durante tres días…” (Conforme a algunos comentaristas, fueron tres días de penumbra y tres de oscuridad total, es decir, los egipcios sufrieron esta plaga durante seis días en total). “…no pudieron verse unos a los otros y no salían…” (Shemot 10:21-24).

En el monolito se lee:
2. “El señor rey, su majestad… [faltan algunas palabras] llegó a un lugar que se llama Pi Jiroti…”

La Torá:
2. “Y persiguieron los egipcios con Paró al Pueblo de Israel y los alcanzaron en Pi Ajirot…” (Shemot 14:8, 9).
Conclusión

Es impresionante encontrar la misma historia, pero esta vez escrita por el otro lado, donde se relata prácticamente lo mismo y en lo cual se nota el sufrimiento que las plagas les causaron. No es muy común ver escritos egipcios sobre sus derrotas, pues normalmente sólo conmemoraban sus triunfos y victorias. Pero al parecer, este golpe fue tan impactante en la historia egipcia que hasta ellos dejaron su orgullo de lado y lo registraron.

martes, 25 de marzo de 2008

PESAJ

Un poco de historia...

"Y díjole Di-s a Abraham: Sabe, pues, que peregrina será tu descendencia en la tierra extraña, y los esclavizarán, y serán afligidos cuatrocientos años" (Génesis 15:13)."... Los cuatrocientos años de exilio y aflicción comenzaron con el nacimiento de Itzjak. Cuando llegó a los sesenta años de edad, nació su hijo Yaacob, y a la edad de 130 años, vino Yaacob a Egipto, lo cual suma 190 años. En Egipto, los hijos de Israel estuvieron 210 años, lo cual suma 400 años en total..." (Rashi).La historia de Pésaj comienza con el pacto Divino con Abraham, en el que, tras anunciarle el futuro de su descendencia "que no podrá ser contada como las estrellas del firmamento y la arena de los mares", le advierte sobre la esclavitud que sufrirán sus hijos en la tierra extraña.El primer eslabón de esta esclavitud lo comienza Yosef cuya vida, desde la niñez hasta su muerte como virrey de Egipto, se distingue por la clara intervención Divina.210 años tras la llegada de Yaacob y sus hijos a Egipto, se multiplica el pueblo de Israel de 70 almas a varios millones, pero tal como se cumplió la primera parte de la promesa Divina, también se cumplió la desgracia: Después de la muerte de Yosef, el Faraón olvidó todo lo que Yosef hizo en su favor, y por miedo a que el pueblo de Israel se sublevara en momentos de guerra y se uniera al enemigo, decidió esclavizar a todos los hebreos.El sufrimiento bajo la esclavitud se hizo insoportable, y el pueblo imploró a Di-s por su liberación, y aunque en gran parte se encontraba asimilado a las costumbres y creencias paganas, Di-s decidió escuchar las súplicas de sus hijos y cumplir con la promesa de Abraham: "Y también saldrán con riquezas, y en sus opresores haré justicia", en pago a que los hijos de Israel mantuvieron las vestimentas, los nombres, y la lengua de sus padres, lo que impidió la asimilación total a la cultura egipcia.Con la negativa del Faraón de permitir la salida del pueblo de Israel de Egipto bajo la excusa de: "No conozco al Di-s de Israel y no lo dejaré salir", Di-s castiga al Faraón y a su pueblo con las diez plagas, para demostrar al mundo quién reina sobre la tierra.Luego de la última plaga -la muerte de los primogénitos- en la que los egipcios sintieron el castigo Divino en su máximo rigor (pues no hubo casa egipcia en que no hubiera primogénito muerto), el Faraón reconoció la necesidad de la salida del pueblo de Israel y, justo en la medianoche enmarcada por el 14 y el 15 de Nisán del año 2448 después de la Creación, Moshé condujo al pueblo hacia el Mar Rojo, en camino hacia el Monte Sinaí para recibir la Torá de la boca de Di-

martes, 18 de marzo de 2008

PURÍM

"La Fortaleza Oculta de Ester"
La fiesta de Purim representa el mejor de los tiempos. Sin embargo, surge del peor de los tiempos.
Nunca estuvimos más cerca de la aniquilación, tanto espiritual como física. El hedonismo de la cultura persa prevaleciente era parte del aire que respirábamos y anuló nuestros sentidos hasta el punto de que cuando el rey Ajashverosh apareció vistiendo las ropas del Cohen Gadol (Sumo Sacerdote), presentando los tesoros que habían sido robados del Templo Sagrado con la indiferencia de un encargado del museo, no hubieron protestas.
Nosotros también llegamos al punto de poder decir: "Qué hermoso, qué fascinante", cuando una vez dijimos: "Si yo te olvidase Jerusalem, que mi mano derecha sea olvidada". Nos hicimos insensibles respecto de nosotros mismos y de D'os.
D'os es el "personaje" oculto del libro de Ester. Su nombre nunca es mencionado. Cuando los eventos ocurrían en su tiempo real, muy pocos pudieron ver la presencia oculta de D'os.
Uno de esos pocos fue Ester. De alguna manera ella se había escapado de esa falta de sensibilidad.

De la Soledad a la Fortaleza
Observemos a Ester para poder aprender a ver siempre - como ella hizo - más allá de la fachada exterior que se llama a sí misma "realidad".
Su padre había fallecido mientras que su madre estaba embarazada de Ester; su madre murió al dar a luz. Entonces, ella llegó al mundo con la herida de no pertenecer a nadie.
Su tío Mordejai, quien más tarde se convertiría en su guía espiritual y finalmente en su marido, la adoptó. El Maharal de Praga (siglo XVI) nos dice que las circunstancias de su nacimiento no fueron coincidencia. Alienación y soledad son herramientas como cualquier otras y se nos dan a nosotros para permitirnos llegar a ser lo que podemos ser. Fue desde ese lugar de vacío que floreció ese profundo apego de Ester a D'os.
La palabra hebrea ester proviene de la misma raíz que la palabra séter, lo que significa "ocultamiento". Su nombre describía su verdadera esencia - la habilidad de atravesar las paredes del ocultamiento y encontrar a D'os donde los otros no pudieron.
Muchas veces nosotros somos engañados por la naturaleza opaca de nuestras interacciones con D'os. Aparentemente Él no reacciona cuando nosotros nos salimos del camino. No somos sorprendidos mediante relámpagos cuando tomamos malas decisiones.
Similarmente, no nos enriquecemos repentinamente o nos mejoramos de salud instantáneamente cuando elegimos abrir nuestra visión a lo que es profundo y eterno dentro nuestro.
Los malvados parecen prosperar y los justos parecen existir con los mismos apremios que el resto.
Por supuesto, así es como aparenta ser si no nos comprometemos a penetrar la superficie. Ester era una profesional en atravesar las paredes que nos rodean. Este era su arma, la que se había autoenseñado durante sus años de soledad y anhelo.
Ester aprendió a ver a D'os en cualquier lugar que miraba. Ella lo veía a Él como su único padre y ella dejó que Su presencia sea su guía.
Todos nosotros tenemos dentro nuestro lugares vacíos. En lugar de permitir que ellos nos lleven hacia la angustia, usémoslos como una escalera.

Como un Mirto
Ester tenía otro nombre también: Hadasa. La palabra hebrea hadas significa "mirto", y es una de las cuatro especies que nosotros usamos en Sucot. El etrog (cidro) tiene la forma del corazón y lo simboliza, el lulav (la rama de palmera) representa la columna vertebral, la aravá (las hojas de sauce) representan los labios, y el hadas representa los ojos. Los ojos de Ester podían ver la realidad interior tan claramente como nuestros ojos pueden ver la realidad externa.
Su nombre no fue casualidad, sino que fue la mejor descripción de su más fuerte cualidad.
Observemos la naturaleza del hadas más cercanamente para obtener una visión de la naturaleza de Ester, y finalmente de la nuestra.
Las hojas del mirto son uniformes y verdes. Si yo le pondría el nombre de una planta a un niño (lo cual sería poco probable) yo tendería más a ponerle Rosa, Lily - o en el peor de los casos Daisy - pero estaría muy lejos de llamar a alguien Mirto o Hadasa.
Pero el Maharal señala que su indiscernible imagen encierra una fortaleza interna. La imagen que Ester proyectaba era una imagen en la cual las separaciones superficiales que nos polarizan no jugaban ningún papel.
Cuánto más grande es nuestro enfoque en la unicidad de nuestras identidades externas (edad, apariencia, cultura) más separados estamos de la unidad y la incorporación de nuestras identidades internas (la necesidad de amar, de anhelar un verdadero significado y logros genuinos, temor al rechazo y al caos interno). Nosotros nos convertimos en los hijos de un Padre cuando nos permitimos a nosotros mismos ver más allá de la fachada de la identidad superficial.
El Talmud nos da un ejemplo concreto:
A Ester se le concedieron siete sirvientas, como era la costumbre de la Corte. En función de recordar cuándo era Shabat ella las llamó con los nombres de los días de la semana. En una sociedad tan estratificada como la antigua Persia, ella las pudo fácilmente haber deshumanizado al llamarlas Lunes, Martes, Miércoles, etc. Nada podía ser un insulto más grande al valor humano de ellas.
Sin embargo, en lugar de eso, ella las llamó de acuerdo al orden de la creación de D'os: una era Luz, la otra Trascendencia, etc. Todas ellas, eventualmente, se convirtieron al judaísmo, a pesar de que eso no había sido en absoluto la intención de Ester. Al tener más conciencia de quiénes realmente ellas eran, ellas pudieron poner sus pensamientos en lo que ellas querían llegar a ser. Ella tuvo éxito en llevarlas a una conciencia genuina de la esencia interna de cada una.

Frescura y Calidez
El Talmud nos dice que Ester, así como el hadas era "verde".
Esto no significa que alguien podía confundirla con Robin Hood o el cocodrilo Lyle, sino que su esencia estaba simbolizada por el color verde.
El verde es un color que está hecho por dos componentes primarios - azul y amarillo. El azul simboliza frescura y el amarillo calidez.
La luz interna de Ester también estaba compuesta por dos fuerzas - una pasión ardiente como el sol y la nutrición refrescante del agua.
Puesto que ella desarrolló su propia naturaleza espiritual tan completa, ella podía acercarse a cualquiera y encontrar dentro ella la capacidad para conectarse. Su "verdor" era el símbolo espiritual de la humildad, sensibilidad y comprensión.
Cuando nosotros podamos sacarnos la capa de oropel y desatino que hoy son los restos del palacio de Ajashverosh, encontraremos la parte nuestra que - como Ester - puede atravesar cualquier armadura, incluso la nuestra.
Entonces veremos a D'os donde nosotros nunca creímos que podíamos encontrarLo - en nuestros corazones, en los de otros y en los acontecimientos diarios que conforman nuestras vidas.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

ASARÁ BETEVÉT

10 de Tevet

Los profetas decretaron 4 ayunos en recuerdo a la destrucción de nuestro Bet haMikdash (el sagrado Templo de Ierushalaim).
Cronológicamente el primer ayuno es el que celebramos el 10 de Tevet, día en que los caldeos pusieron sitio a la ciudad de Ierushalaim (Melajim II 25:1).
Este acontecimiento marcó el comienzo del final del primer Bet HaMikdash.
En las Selijot (oraciones de contrición) de este día, se mencionan ciertos sucesos adicionales que recordamos en este día, pues sucedieron también en este mes y juntos se suman para convertir a este día en un día de duelo.
Uno de ellos - también relacionado directamente con la destrucción del Templo - acaeció el 5 de Tevet. En aquel día, la triste noticia de la desgracia llegó a los exiliados de Bavel (Iejezkel 33:21).
Otra de de las circunstancias tristes que rememoramos es el fallecimiento de Ezrá haSofer (el escriba), el 9 de Tevet.
Ezrá fue quien lideró la reconstrucción del segundo Bet haMikdash y estableció firmemente el cumplimiento de la Ley de la Torá entre aquellos que lo acompañaron desde Bavel en su retorno a la tierra de Israel, con la anuencia de los monarcas persas.
La situación de los judíos que habían atravesado los setenta años de exilio, estaba decaída y fue la fuerza de Ezrá y la de los Anshei Kneset haGdolá (los hombres de la Gran Asamblea) que lo acompañaron, la que cimentó el futuro de los judíos en la época que le siguió.
Según el Talmud, Ezrá era merecedor que la Torá fuera entregada por medio de él, si no fuera que lo había precedido Moshé Rabeinu.
A Ezrá debemos mucho del modo en que la Torá sigue viva entre nosotros. Él instituyó la lectura de la Torá tres veces por semana, y el texto uniforme de la Amidá (a fin de que todos recemos en un idioma claro y común, y que abarque todos los requisitos humanos en sus 18 bendiciones - Ramba”m Hil. Tefilá 1:4).La otra fecha oscura en Tevet es el día 8. En aquel día se completó la primera traducción de la Torá a un idioma extranjero, a beneficio de los gentiles.
En el Talmud esta composición se denomina “Tárgum haShiv’im” (la Septuaguinta), por los setenta y dos Sabios que Eleazar el Kohen Gadol (Sumo Sacerdote), hermano de Shimón haTzadik envió a Alejandría a pedido del Emperador Ptolomeo Philadelphus, a quien los judíos debían pagar sus tributos en aquella época.
Ptolomeo era un gran entusiasta de la literatura, y su biblioteca contenía cientos de miles de escritos - todos, menos la Torá, que hasta aquel momento solo existía en hebreo.
Las circunstancias en la que ocurrió este triste episodio trajeron aparejadas reacciones contradictorias.
La comunidad de Alejandría era muy poderosa - y asimilada. Los jóvenes desconocían mucho de su propio acervo, y se identificaban más con la muy difundida cultura griega.
Corría el año 245 antes de la era común y a la altura de estos acontecimientos ya habían transcurrido desde la muerte de Ezrá.
Parecería ser que esta traducción estuviera aprobada inclusive desde las Alturas, pues si bien Ptolomeo aisló a cada uno de los Sabios por separado para cotejar posteriormente la obra de cada uno de ellos, éstos entendieron que si traducían la Torá en forma literal, esto provocaría muchos malos entendidos. D”s inspiró a todos a realizar las mismas 14 “alteraciones”.
Los judíos de Alejandría se regocijaron y posteriormente recordaban esta fecha con alegría.Pero la Realidad Di-vina era otra. La Torá había sido profanada: “Cuando la Torá fue traducida al griego, el mundo fue cubierto con penumbras durante tres días” (Meguilat Taanit).
“Este acontecimiento fue tan funesto como la confección del becerro de oro, pues es imposible traducir la Torá con fidelidad” (Masejet Sofrim 1:8).
Si bien, en ciertas circunstancias puntuales es necesario utilizar el idioma local para comenzar a viabilizar el primer acercamiento del neófito a la Torá, ningún idioma - fruto del pensamiento humano foráneo al espíritu de la Torá - puede traducir cabalmente concepto Di-vino alguno, pues aquellos valores simplemente no existen en otros estilos de vida, de los que emanan esas lenguas.
Mientras Ezrá luchó valientemente por acercar a los judíos asimilados a la Torá, Eleazar permitió dejarse llevar por la tentadora concesión de adecuar la Torá al idioma y pensamiento extranjero (R. Avraham Jaim Feuer).
El profeta (Zejariá 8:19), vaticinó que los ayunos que debemos cumplir en nuestro exilio, se convertirán en días de alegría. Que así sea pronto en nuestros días.

Rab Daniel Oppenheimer